Murió en Barcelona el verano de 1854, víctima del cólera, dejando tras sí numerosas comunidades, que, herederas de su carisma, son hasta hoy las continuadoras de su obra en la Iglesia.

"Madre de nueve hijos -dijo de ella Juan XXIII- se convertirá en madre de innumerables pobres". Él mismo, en 1959, añadía el nombre de Joaquina de Vedruna a la lista de los testigos ejemplares del Señor, a la lista de sus santos.

Ella fue la fundadora de la Congregación de Hermanas Carmelitas de la Caridad de Vedruna, nacida en Vic (España) el 26 de Febrero de 1826.

Natural de Barcelona y educada en un ambiente familiar muy cristiano, se sintió siempre atraída por Dios. Casada con un joven de Vic, Teodoro de Mas, se amaron profundamente y se entregaron ilusionados a la tarea de educar a sus nueve hijos.

Prematuramente viuda, Joaquina dedicó lo mejor de sí misma a sus hijos y a los enfermos pobres de la ciudad de Vic, decidida a acabar sus días como religiosa, en la pobreza y la oración.

Deseosa únicamente de "emprender lo que el Señor quiera", "dispuesta para hacer su voluntad", reunió hermanas e inició con ellas un nuevo modo de vida religiosa al servicio de las clases populares del país. La infancia y la juventud, los marginados y los enfermos...encontraron en ella acogida y respuesta a sus necesidades.