BARCELONA
La capital de Catalunya, Barcelona, es la tradicional puerta de entrada a
España. Situada en la costa mediterránea, a poca distancia de
Francia, desarrolla su vocación de gran metrópoli y de
constituirse en la Capital Internacional del Deporte.
Ninguna otra capital europea, excepto París y Berlín, ha
experimentado una transformación tan importante a lo largo de los
últimos años. Una transformación debida a dos motivos:
el reto particular de los Juegos Olímpicos de 1992 y el de la
nueva Europa unida. Estos dos compromisos han propiciado la creación
de nuevas estructuras, de nuevas redes de comunicación, de mejores
servicios en una ciudad que mantiene, inalterada, su tradicional hospitalidad.
El ingreso adelantado de Barcelona en el siglo XXI se refleja a lo largo
y ancho de toda la ciudad. En esta transformación han participado
los principales arquitectos y artistas del mundo. Norman Foster ha
construido la primera torre de comunicaciones de segunda generación,
Arata Isozaki ha levantado un pabellón olímpico revolucionario,
Gae Aulenti ha transformado el Museu d'Art de Catalunya, Rafael Moneo ha
diseņado el auditorio de música. Hay nuevas plazas, nuevos hoteles
y nuevos parques, que han sido ornamentados con esculturas de Chillida,
de Serra, de Kelly, de Hunt y de otros grandes escultores contemporáneos.
La Villa Olímpica, con sus diversas instalaciones, ha propiciado
la recuperación de la fachada marítima.
El rostro de Barcelona ha cambiado. Si usted la conoció hace años, debe
volver. Si todavía no la ha visitado, se está perdiendo la
posibilidad de conocer lo que es una gran ciudad mediterránea en el
tercer milenio.
[Palau Sant Jordi]